Lheila Khaled | Entrevista (Diario Red)
All’inizio del 2025, un gruppo di volontari provenienti da diverse parti della Spagna ha avuto modo di intervistare Leila Khaled, leader del Fronte Popolare per la Liberazione della Palestina, da cui questa Brigata prende il nome.
La storica guerrigliera palestinese ottantenne riflette in esclusiva sul genocidio, la resistenza e il presente e il futuro della Palestina in un’ampia intervista pubblicata in tre parti in esclusiva per Canal Red.

P: Sería genial comenzar hablando contigo sobre los eventos del último año. Estamos presenciando un genocidio flagrante, del cual toda la humanidad es testigo y podemos afirmar que es evidente, ya que tanto los pueblos occidentales como los árabes ven diariamente, de manera clara, las masacres perpetradas por el sionismo israelí. En una entrevista previa, mencionaste que el 7 de octubre marcó el inicio de la liberación palestina. ¿Qué significa para ti la liberación palestina? ¿Cómo la defines?
El 7 de octubre marcó una nueva etapa en la historia del movimiento nacional palestino. No fue una operación militar común, sino un verdadero punto de inflexión.
Desde una perspectiva militar, el despliegue de 3,000 combatientes en una acción simultánea no tiene precedentes. Lo que ocurrió ese día fue una declaración clara al mundo entero de que el pueblo palestino vive bajo ocupación y que ha llegado el momento de iniciar su proceso de liberación. Así es como yo entiendo el 7 de octubre. Este evento tuvo un impacto y una resonancia global. La masacre aún no había comenzado, pero la respuesta vino después en forma de genocidio.
Este es un conflicto histórico. El pueblo palestino lleva cien años luchando por su libertad e independencia, pasando por distintas etapas a lo largo de su historia. No fuimos los primeros en tomar las armas y luchar. Partimos de la premisa de que la liberación no puede lograrse mediante negociaciones ni por ninguna otra vía que no sea la lucha armada. Y esto no es un invento palestino.
A lo largo de la historia, numerosos pueblos han utilizado este medio para alcanzar su independencia, logrando derrotar a sus colonizadores en diferentes momentos. En este contexto, el 7 de octubre representó el inicio de una nueva fase, el inicio de la liberación.
Desde el punto de vista estratégico, la acción militar de ese día marcó un hito. Un grupo de 3,000 combatientes logró ingresar a una base militar israelí, situada dentro de un asentamiento, sin enfrentar resistencia significativa. Este hecho amplificó la visibilidad internacional de la causa palestina. El 7 de octubre fue el resultado de décadas de lucha del pueblo palestino y del movimiento nacional palestino, con todas sus ideologías y corrientes de pensamiento. ¿Cuál era el objetivo de esta acción? Desde el inicio, sacudió los cimientos de nuestro enemigo, que ocupa nuestra tierra bajo un régimen colonial y de reemplazo poblacional.
Cuando hablamos de esta ocupación, nos referimos a un fenómeno distinto a cualquier otro en la historia. Por eso consideramos el 7 de octubre como la culminación de la lucha acumulada del pueblo palestino a lo largo de todas sus fases. No ocurrió por casualidad, sino que era una necesidad para la liberación.
El pueblo palestino ha resistido desde 1917, cuando se emitió la Declaración Balfour, que prometía un hogar nacional para los judíos en Palestina. Pero esta no fue una colonización convencional, en la que ejércitos ocupan territorios, como se ha visto en la historia. Por eso tiene una importancia especial en la vida del pueblo palestino.
Ahora, hablemos de los resultados hasta el momento. En primer lugar, esta batalla ya lleva un año y dos meses. [la entrevista se realizó a finales de 2024]. En este proceso, el enemigo, sus aliados y sus patrocinadores, especialmente Estados Unidos, han jugado un papel fundamental. Por primera vez en nuestra historia con el enemigo sionista en Palestina, la ocupación no se limita solo a una administración militar y a un pueblo sometido. Es un fenómeno mucho más amplio y complejo.
Las masacres comenzaron en 1948. Sin embargo, el pueblo palestino ha estado resistiendo desde 1917, enfrentándose a la Declaración Balfour y a la migración sionista. Sin entrar en demasiados detalles, el 7 de octubre quedará registrado como un momento clave en esta lucha histórica, reafirmando que la resistencia palestina sigue vigente y no ha cesado en su objetivo de alcanzar la libertad.
¿Consideras que el precio que está pagando el pueblo palestino es demasiado alto? Con tantas víctimas, ¿dirías que esta consecuencia era previsible y que se estaba preparado para asumirla? ¿O crees que ahora el pueblo palestino es simplemente una víctima? ¿Es este precio necesario?
El conflicto con el enemigo siempre ha tenido víctimas. Siempre. Somos víctimas del desplazamiento, ya que no todos los palestinos están en su tierra. Somos el resultado de una Nakba continua, que sigue vigente desde 1948.
El pueblo palestino continúa luchando y enfrentando todos los desafíos porque tenemos otra opción. No hay alternativa para quienes aún viven en campos de refugiados. La ocupación militar sigue presente en Palestina, y todo el pueblo palestino sufre las consecuencias de una Nakba que aún no ha terminado.
¿Estamos pagando un precio? Sí, somos conscientes de que el costo es alto. Las cárceles están llenas. Este no es un fenómeno reciente. No comenzó en 1967, sino mucho antes, durante el mandato británico en Palestina. Y este precio lo asumimos voluntariamente, porque no tenemos otra opción más que ganar. Mientras el enemigo permanezca en nuestra tierra debemos enfrentarlo.
Sin embargo, esta vez el costo ha sido aún mayor. La ocupación ha atacado a nuestro pueblo con una brutalidad sin precedentes. No es la primera guerra en nuestra tierra; desde 2008, hemos enfrentado seis ofensivas. A lo largo de todos estos años, el pueblo palestino ha resistido. Por eso, el 7 de octubre fue un acontecimiento que sorprendió positivamente. Sabíamos que pagaríamos un precio, pero, para ser honestos, no esperábamos que fuera con la sangre de nuestros niños, mujeres y pueblo.
A pesar de todo, el pueblo palestino sigue apoyando la resistencia, incluso dentro de Gaza. La gente está cansada, sí, pero no ha expresado su rechazo a la lucha. Por lo tanto, comprendemos que este camino exige grandes sacrificios. La historia ha demostrado que la liberación de las naciones solo ocurre de esta manera.
Los medios de comunicación han centrado su atención exclusivamente en los rehenes en Gaza y, en muchos casos, en Hamás, sin considerar que lo ocurrido el 7 de octubre fue un acto de resistencia, tal como tú lo describiste anteriormente. ¿Cuál es tu postura política sobre este enfoque?
El enfoque principal se ha centrado en Hamás. La falacia del Estado ocupante es que afirma estar en contra de una organización, cuando en realidad está en contra del pueblo palestino. Quienes luchan, independientemente de la facción a la que pertenezcan, son parte del pueblo palestino. Ellos intentan reescribir la historia según sus propios intereses y deseos, con el objetivo de cambiar la narrativa.
Sin embargo, sabemos que la resistencia forma parte esencial del pueblo palestino. Facciones como Hamás, la Yihad Islámica o el Frente Popular han recurrido a las armas en el pasado y siguen haciéndolo hoy. Por ello, es comprensible que los medios occidentales insistan en que Israel, al que llamamos el “Estado ilegítimo”, fue creado por una resolución de la ONU. Sin embargo, debemos remitirnos a la historia para recordar que Israel no es un Estado común.
Israel forma parte del movimiento sionista, un proyecto apoyado por Occidente, con todo su sistema y protegido por resoluciones de la ONU. Esta es una tragedia real para nosotros como pueblo, pues se nos presenta solo una parte de la historia: la existencia de Israel como Estado.
Mientras tanto, los palestinos somos clasificados únicamente como refugiados que necesitan ayuda humanitaria, como si nuestra situación fuera simplemente una crisis humanitaria, y no la lucha de un pueblo que demanda sus derechos y su regreso a su tierra. Nos niegan el derecho al retorno, pero nosotros afirmamos que esta es una lucha por la libertad, la independencia y por nuestra tierra.
Se afirma que el Mossad tenía conocimiento previo del ataque del 7 de octubre y optó por permitir que ocurriera.
El Mossad miente, al igual que todos sus líderes. Mienten para dar la impresión de que estaban informados y preparados.
Desde el primer día, Netanyahu declaró la guerra y luego acusó a los servicios de seguridad de negligencia. Pero, ¿acaso el Mossad no forma parte de esos mismos servicios de seguridad? Quieren atribuirse méritos. Creen que Palestina les pertenece y quieren hacer creer que están defendiendo su tierra.
Pero, ¿es así? Sí afirman que están defendiendo su tierra, significa que reconocen haber oprimido a un pueblo y haber sido ocupantes. Entonces, ¿por qué les sorprende que haya una respuesta? ¿Cómo pueden hacer tal afirmación? Hoy en día, con la tecnología y las redes sociales, los secretos son escasos. Todos pueden ver lo que ocurre a través de sus teléfonos. Por lo tanto, están mintiendo.
Ahora han formado un comité para investigar quién es el responsable. Netanyahu, a pesar de su posición como primer ministro, no ha asumido ninguna responsabilidad. Acusa a otros y se exculpa. Pero si realmente fuera inocente, ¿por qué movilizó a su ejército? ¿Por qué declaró la guerra? ¿Con qué propósito?
No queremos seguir hablando sobre el 7 de octubre, ya que creemos que lo has dejado claro. Sin embargo, antes de cambiar de tema, una última pregunta: En el último año, hemos sido testigos de manifestaciones en Israel en protesta por la guerra. Sabemos que un alto porcentaje de la sociedad israelí respalda el proyecto sionista y apoya la ocupación. Esta parte de la sociedad está en contra de la existencia del pueblo palestino e incluso del concepto de dos Estados. En Occidente, algunos creen que hay jóvenes progresistas, incluso comunistas y anarquistas protestando en Tel Aviv contra la guerra, y su mensaje tiene un gran impacto en la juventud occidental. ¿Qué mensaje tienes para ellos sobre de la realidad de la juventud israelí y su oposición al genocidio?
Las manifestaciones en Israel comenzaron antes del 7 de octubre, en protesta contra una reforma judicial impulsada por el gobierno, que buscaba darle a Netanyahu un mayor control sobre el sistema judicial del país. Inicialmente, las protestas se dirigían contra Netanyahu, pero después del 7 de octubre cambiaron de enfoque. Su lema principal pasó a centrarse en la cuestión de los rehenes, en lugar de exigir el fin de la guerra.
Este no es un pueblo, sino una sociedad heterogénea que se encuentra en nuestra tierra bajo el nombre de “Estado de Israel”. Por eso, el 7 de octubre reveló verdades que el mundo desconocía hasta ese momento. Ahora, el mundo sabe cuál es el origen de este conflicto y por qué persiste. No se trata solo de un conflicto con los palestinos, sino contra toda la nación árabe. Desde 1948, hemos sido testigos de numerosas guerras con Egipto, Siria, Jordania y otros países.
¿Por qué? Porque el proyecto sionista tiene como objetivo principal el establecimiento del Estado de Israel, un objetivo que ya se ha alcanzado. El otro proyecto es que Netanyahu se atreva a decir que va a cambiar el Medio Oriente mientras está hundido en Gaza, y su ejército está atrapado allí.
Por primera vez en la historia de Israel, esta entidad ha pedido protección, solicitándola a Estados Unidos, que respondió enviando barcos y equipo al Medio Oriente. Pero la cuestión no radica solo en esto. Ahora, las verdades son más claras y lógicas, incluso para este mundo que nos negó y nos trató solo como refugiados, mientras seguimos bajo ocupación.
Hoy, todo está claro. Sabemos que esto es un genocidio, y el genocidio, por definición, es el exterminio de un pueblo entero, algo que los israelíes están llevando a cabo. Esto constituye un crimen de guerra. Sin embargo, hasta ahora, Israel no ha sido castigado por todas las masacres cometidas a lo largo de nuestra historia. Por ello, ahora se alza con más fuerza la voz mundial que denuncia este genocidio, exigiendo que Israel sea castigado. La presión sobre los tribunales internacionales para que tomen una decisión es creciente. Es lamentable que, en 2004, la Corte Internacional de Justicia ya determinara que la ocupación, los asentamientos y el muro son ilegales. En este contexto, la Corte Penal Internacional debería basarse en esta decisión, ya que la ocupación es ilegítima e ilegal desde el principio, y viola el derecho internacional.
No quiero entrar en otros temas, pero me pregunto: ¿quién definió el derecho internacional? Los países que ganaron la Segunda Guerra Mundial lo establecieron, pero ¿quién lo aplica? Nadie lo hace. Por eso, Israel se considera por encima del derecho internacional.
Hablemos de Palestina, de la Palestina histórica, como mencionaste al hablar de los orígenes de la causa. Actualmente, algunos países como España y Noruega intentan reconocer al Estado de Palestina, y creen que esa es la solución. Se comunican, por ejemplo, con la Autoridad Palestina, que parece estar a favor de la solución de dos Estados, según las noticias. ¿Qué opinas de esta iniciativa, de que reconozcan al Estado de Palestina? ¿Estás a favor de la solución de dos Estados? Existen muchas soluciones y enfoques diferentes. ¿Qué es lo que realmente quiere el pueblo palestino? Esa es la gran pregunta. A partir de ahí, podemos hablar de los proyectos existentes.
El pueblo palestino quiere regresar a su tierra, es su derecho, para poder decidir su destino en su tierra. Ningún pueblo puede decidir su destino estando fuera de su territorio. Una gran parte del pueblo palestino está en el exilio.
Estamos estableciendo un estado, y al final se establecerá un Estado. Desde el principio, nosotros no estamos a favor de la solución de dos estados. Yo represento a la Organización del Frente Popular para la Liberación de Palestina, y nuestro nombre refleja nuestra identidad. El Frente Popular para la Liberación de Palestina quiere la liberación de Palestina. Por eso este es el nombre: liberación de Palestina. Cualquier proyecto que se nos presente que no sea este, lo rechazamos.
Lamentablemente, después de la intifada de 1987, un sector del pueblo palestino aprovechó el momento y presentó una gran concesión en los acuerdos de Oslo. Antes de eso, delegaciones de Madrid y Washington iban y venían. Pero la idea principal y el objetivo es la liberación de Palestina. Siempre surge la pregunta: ¿qué hacer con los judíos? No queremos hacerles nada. Siempre digo que hacen la pregunta equivocada. ¿Acaso no es nuestro derecho regresar y estar en nuestra patria?
Hay una resolución emitida por las Naciones Unidas llamada 194, que establece el regreso de los refugiados a sus hogares y la recuperación de sus propiedades como condición para aprobar que Israel sea miembro de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas aceptaron esto, aceptaron reconocer a Israel como una entidad para los judíos, como un hogar nacional para ellos, repartieron la tierra como quisieron y dijeron que serían dos estados.
Eso es lo que establece la resolución 181 adoptada por las Naciones Unidas, la división de Palestina en dos estados: un estado judío y un estado árabe, pero no dijeron palestino. Por eso se basan en este argumento, diciendo: ¿por qué se establece un estado y no el otro? No se estableció el estado palestino y fue ocupado por Israel en 1967, anexando más tierras.
Sabemos de este proyecto, porque como expresé antes sobre la ocupación, no es una ocupación militar normal, como las de antes, donde simplemente ocupaban. Europa siempre fue la que colonizó el mundo. Por eso decimos que esta tierra se llama Palestina en la historia, en la geografía y en la existencia, como una existencia humana.
Ahora estas cuestiones empiezan a aclararse un poco. Algunos dicen que estamos en contra de la ocupación de las tierras ocupadas en 1967. Bien, ¿y qué pasa con las tierras ocupadas antes de eso? ¿Qué opinan de ellas? Por eso no estamos a favor de ninguna solución que se presente ni de ningún acuerdo. Cualquier acuerdo que se quiera hacer respecto al pueblo palestino y su causa, si no mantiene nuestro derecho a existir en nuestra tierra, a regresar a ella, y esto afecta a los refugiados, y al mismo tiempo establece un sistema político para nosotros y para aquellos que quieran quedarse, mientras que aquellos que no quieran quedarse pueden regresar a su país, al país de donde vinieron.
Por eso ahora estamos viendo que muchos israelíes van a las embajadas para obtener la ciudadanía de sus abuelos, padres o algún pariente. Porque vinieron en diferentes períodos, no vinieron juntos, sino de muchos países. Quieren obtener una respuesta de nosotros: ¿por qué no les preguntan a ellos? ¿Por qué nos preguntan a nosotros?
Nuestra respuesta a su pregunta sobre qué vamos a hacer con los judíos es clara: no queremos hacerles nada. Queremos liberar nuestra tierra y regresar a ella. Y esto no les gusta, nos dicen que no aceptamos acuerdos y, por eso, quieren pelear con nosotros.
Estas son ecuaciones naturales. Donde haya ocupación, habrá resistencia. Esto ha estado presente a lo largo de toda la historia. No inventamos la lucha armada. ¿Qué decimos de Vietnam? ¿De Argelia? ¿De Sudáfrica? ¿De los países de América Latina? Estas revoluciones ocurrieron en esos países, ¿para qué? Para la libertad de su pueblo.
Nosotros también; no somos diferentes en este asunto. Por lo tanto, hay una distorsión deliberada en los términos, hecha intencionadamente para beneficiar al ente sionista, no al pueblo palestino.
La pregunta sobre el Holocausto en Europa no debe dirigirse a nosotros. No fuimos nosotros, los europeos fueron los que lo hicieron, no nosotros. Los judíos vinieron a nosotros y los recibimos. Cuando emigraron en esa etapa, los recibimos. Existen videos aún disponibles que pueden ver, que muestran cómo llegaron en barcos y cómo los palestinos los ayudaron.
¿Por qué vinieron? Porque estábamos en Palestina bajo el colonialismo británico, y les facilitó esta misión. Luego, se convirtieron en bandas, nos traicionaron y nos sacaron de nuestro país. No a los dos estados, como se dice “un derecho que se usa para un mal propósito. no, es un derecho”, nadie nos otorga nuestro derecho, somos nosotros quienes lo arrebatamos. Y nuestro derecho es regresar, y esa es la clave de la solución.
No hay ninguna solución que pueda avanzar, como los acuerdos de Oslo, la “oferta del siglo” y otros. Todos son proyectos inútiles, al contrario, son proyectos del lado enemigo del pueblo, sus derechos y sus sueños de libertad.
No voy a preguntar sobre tu opinión en relación con el acuerdo de Oslo, porque ya es de sobra conocida. Sin embargo, la cuestión de la solución de los dos estados es relevante ahora, ya que este año algunos países han comenzado a reconocer al Estado de Palestina. Al mismo tiempo, siguen enviando armas al Estado ocupante. Argumentan que si se reconoce, se podrán obtener más derechos. Este punto me gustaría que se conociera y se discutiera. La segunda cuestión es la siguiente: en entrevistas anteriores, mencionaste la hipocresía árabe en la lucha palestina. ¿A qué te refieres exactamente con la hipocresía árabe?”
“Los países árabes han normalizado sus relaciones con Israel. Utilizan la causa palestina como una excusa. Dicen: ‘Estamos con el pueblo palestino, ayudamos al pueblo palestino, y debe tener su propio estado…’ Hablan de eso, y ahora promueven la solución de los dos estados. Sin embargo, existe una diferencia entre crear un estado en una parte liberada de nuestra tierra, como ocurrió en Gaza, donde los israelíes tuvieron que salir porque sentían que ese lugar se había convertido en un ‘nido de avispas’, como lo dijo Isaac Rabin.
No quieren que esa situación se repita en el resto de Palestina. Lo que buscan es destruirnos. Estamos viviendo lo que se llama genocidio. Es una limpieza étnica, no solo un genocidio, sino un asesinato sistemático para exterminar a un pueblo.
Nos ven como una raza no semítica que debe morir, nosotros y los demás. Y aquellos que luchan contra el antisemitismo han sido testigos de lo que ha ocurrido, como en Ámsterdam. [se refiere a los choques contra los hinchas del club israelí Maccabi] Pero esto ha estado presente desde el principio, por lo que no debemos temer a los términos del enemigo.
Ahora no solo hablan de ocupación, sino también de genocidio, y lo vemos reflejado en los carteles de las manifestaciones. La palabra ‘apartheid’ también parece molestar a Israel. Actualmente, existe una semana dedicada a la lucha contra el apartheid israelí sionista. En el tercer mes del año, durante la primera semana de marzo, se celebran estos días de protesta contra el apartheid. Este estado ha sido caracterizado por dos términos: apartheid y genocidio, combinados.
La causa palestina se ha hecho conocida en las calles occidentales y árabes. No hay nadie que no lea, no hay nadie que no apoye a Palestina, nadie dice que no es genocidio. Pero en Europa, en Francia o Alemania, se ha perseguido a estos eslóganes. Cundía o el miedo a que la gente salga a la calle y hable sobre lo que está sucediendo. Hoy intentan hacer que la frase ‘del río al mar’ sea una frase terrorista o una frase antisemita. ¿Qué significa para ti la frase ‘del río al mar’? ¿Y qué tan importante es?
Estamos hablando de la Palestina histórica. Es así, desde el río hasta el mar. Está en los documentos religiosos. No existe algo llamado ‘Israel’. Incluso en los documentos, no existía ‘Israel’. Existía Palestina.
En la Biblia es Palestina, en el Corán es Palestina, en la Torá es Palestina. ¿Cómo ocurrió esto? No hablamos desde el punto de vista histórico. ¿Qué pasó? Pero queremos decir, ¿qué hicieron los árabes en todas nuestras guerras con ellos? Nada.
Por el contrario, entregaron Palestina. ¿Qué eran antes? No eran países, estaban divididos. Después del gobierno otomano, por lo tanto, estaban vinculados al colonialismo. Ya sea el inglés o el francés, ocuparon toda la región. La dibujaron a su medida. Solo para dividir a los árabes.
Y levantaron eslóganes con la causa palestina. Pero no vimos acción. Lo más peligroso ahora es que están normalizando las relaciones. Seis países han normalizado relaciones con Israel. Arabia Saudita está esperando que termine la guerra para firmar su acuerdo. Tal vez esta guerra les impida firmar. Tal vez sientan un peligro mayor para ellos. Pero hasta ahora no sentían peligro. Lo vimos en la Liga Árabe. ¿Qué decisiones tomaron? Algo vergonzoso. Esta es nuestra historia con ellos. Notamos que en los lugares donde los palestinos son atacados, ningún país los defendió. Los países árabes, algunos ya han normalizado relaciones y otros no. Todos están en el mismo bando.
¿Dónde está el papel de la Autoridad Palestina en todo esto?
La Autoridad Palestina y los países árabes están al tanto del ente sionista. Ellos saben cuál es el objetivo. Hoy han comenzado en Palestina, mañana continuarán en otro país. Y el mismo Netanyahu sale al público con un mapa y lo señala.
Oslo es un punto de inflexión en contra de la causa del pueblo palestino, y aquellos que firmaron el acuerdo son parte de la dirección del pueblo palestino, específicamente son parte de la dirección de la Organización para la Liberación de Palestina.
Aprovecharon la primera intifada para firmar este acuerdo, que es un acuerdo de principios, no se parece al acuerdo de Camp David, que contiene pasos prácticos, o al acuerdo de Wadi Araba, que tiene otros aspectos.
El acuerdo de Oslo abrió un puente para que los árabes normalizarán relaciones con Israel, y este fue el primer resultado del acuerdo. Pero hubo resultados catastróficos en el terreno. Al principio decían que Israel había violado el acuerdo de Oslo, pero este acuerdo no habla de la retirada israelí de los territorios ocupados, en los cuales el mundo reconoció al menos la retirada de estos territorios ocupados. El acuerdo no habla de este asunto. El acuerdo no habla de los derechos del pueblo palestino de regresar.
Y esto se confirmó con la resolución de la ONU 194, que establece el derecho al retorno de los refugiados, y en base a esto se creó la UNRWA como organismo de la ONU para ayudar a los palestinos con asistencia humanitaria y empleo.
Por lo tanto, el acuerdo tiene como objetivo terminar con la Organización para la Liberación de Palestina, y sustituirla por la Autoridad Palestina, y esto ocurrió en el terreno. La Organización para la Liberación de Palestina se convirtió en un nombre, utilizado solo para firmar acuerdos, y el mundo aceptó esto.
Desafortunadamente, este acuerdo no habló sobre los asentamientos. Quien quiera firmar un acuerdo con un enemigo debe tratar sus problemas. ¿Cuál es la causa palestina? Es un asunto de tierras y de pueblo. La tierra, ¿quién la controla?, y el pueblo, ¿dónde está el derecho de los refugiados de regresar? Hay más de 10 millones de refugiados palestinos fuera de Palestina, sin contar a los refugiados dentro de Palestina. No hablaron sobre el tema del agua, ni los asentamientos, ni los derechos del pueblo palestino, entonces, ¿de qué hablaron?
Hablaron de un acuerdo de principios. Cuando fueron a firmar el acuerdo en la Casa Blanca, después de las negociaciones en Oslo entre los negociadores palestinos y los negociadores israelíes, y esto fue de espaldas al pueblo palestino. El movimiento nacional se debilitó con este acuerdo, hubo divisiones dentro del movimiento nacional palestino. Algunos apoyaron el acuerdo, como el movimiento Fatah, y esto hizo que Fatah se convirtiera en fragmentos, ya no sería el Fatah que llevaba armas y luchaba, etc.
Quien haya leído el acuerdo encontrará que es un lenguaje general. Yo lo leí diez veces, si no más, porque cada vez descubro algo. No hay nada práctico en el terreno. Ni agua, ni asentamientos, ni confiscación de tierras, ni Jerusalén, nada de eso.
Por eso hicieron acuerdos de seguridad, y ese era el propósito de este acuerdo. Hacer que la Autoridad Palestina estuviera en manos de los israelíes para enfrentarse al pueblo palestino si intentaba resistir.
Y esto es lo que estamos presenciando con la coordinación de seguridad. Trajeron a Dayton para decir que querían crear al “nuevo palestino”, es decir, al nuevo palestino que no resiste, sino que está en contra de la resistencia. Y se cambiaron los eslóganes del combate armado a la resistencia pacífica. ¿Qué significa la resistencia pacífica? Nunca hemos oído que ningún país se haya liberado solo a través de manifestaciones.
Bueno, las manifestaciones son importantes, es la expresión del pueblo sobre sus sueños y esperanzas de libertad. Por eso, esto abrió una gran puerta para que los árabes normalizaran sus relaciones con Israel. Emiratos, Bahréin, Arabia Saudita, Marruecos, Sudán, todos estos países normalizaron sus relaciones en un año, a lo que llaman el acuerdo Abrahamiano. Estos países no firmaron acuerdos detallados, sino que firmaron la normalización con Israel. Cuando querían poner las cláusulas del acuerdo de manera legal, Israel trajo al hombre más importante en leyes, que es judío, pero dejando eso de lado, su nombre es Yoel Zinger, uno de los abogados más famosos en derecho internacional.
Él vino a Tel Aviv y le preguntó a Isaac Rabin, ¿qué quieren de este acuerdo? Él le respondió: Lo queremos ambiguo, cada párrafo debe ser ambiguo y debe poder ser interpretado de muchas maneras, lo que significa que cada persona lo interpretará como quiera, y aquí se refiere a los palestinos.
Yoel Zinger hizo una pregunta, ¿existe un estado palestino? Le respondió que no, ¿hay una retirada israelí? No. Y ajustó el acuerdo de Oslo sobre esta base, y les dijo que podían firmar acuerdos secundarios después de firmar el acuerdo de Oslo primero. Y eso fue lo que ocurrió. Por lo tanto, Israel no respeta la firma de ese acuerdo ni nada. De hecho, los asentamientos aumentaron, la demolición de casas aumentó en Cisjordania. Están ahí, y pronto serán un millón de colonos en los asentamientos de Cisjordania.
La situación dentro de Cisjordania está completamente controlada por los aparatos de seguridad, pero a pesar de eso, descubrieron que la situación no era como la querían, se preguntan por qué hay resistencia, por qué han surgido nuevas brigadas de resistencia después de Oslo, como la brigada de Jenin, la brigada de Tulkarem, la brigada de Jericó, la brigada de Nablus y otras.
Todo esto demuestra que el pueblo palestino resiste cualquier proyecto que no le otorgue sus derechos. No hay ningún proyecto excepto uno, que es el proyecto de la lucha armada, el camino más corto para que los pueblos logren su libertad y es el mejor camino que elige un pueblo para la libertad de su tierra y la recuperación de sus derechos.
Hablaste de los refugiados palestinos en el exterior, y la importancia de su lucha al salir a manifestarse, y de que las manifestaciones no serán la única solución para liberar Palestina, es necesaria también la lucha armada para la liberación. Pero las manifestaciones también son importantes, especialmente para los refugiados que se manifiestan por el derecho al regreso y otros asuntos. Recientemente ha surgido una nueva generación con una nueva conciencia, nacida en el extranjero, que está liderando las manifestaciones y habla sobre la lucha armada, y la vemos en las manifestaciones en el liderazgo. Y de esta generación están las mujeres, las palestinas en el extranjero, en la diáspora. ¿Has visto estas manifestaciones? ¿Qué opinas de la importancia de las manifestaciones en el exterior, especialmente las lideradas por mujeres?
El 7 de octubre trajo consigo un cambio significativo en las conciencias de los pueblos del mundo. Por primera vez, se escucharon manifestaciones por Palestina en lugares tan lejanos como Tailandia, y la bandera palestina ondeó en todo el mundo. Nunca antes se había visto una muestra de solidaridad global de esta magnitud.
En esas manifestaciones, se observó a personas portando el kufiya y saliendo a las calles a pesar de las leyes que intentan prohibir esta expresión de apoyo. Los jóvenes han desafiado estas leyes, mostrando su firmeza y determinación. Uno de los logros más importantes del 7 de octubre fue precisamente este: dejó claro, de manera rotunda, quién está con el pueblo palestino y quién está con el ocupante, a nivel global.
Un fenómeno destacado de este despertar fue la llamada “Intifada de las universidades”. En universidades de renombre como Harvard y Yale, estudiantes de diversas disciplinas —historia, sociología, psicología, ciencias políticas— comenzaron a cuestionar el status quo y a involucrarse en la lucha. Estos centros académicos, que preparan a las futuras generaciones para asumir roles de poder, se han convertido en campos de confrontación ideológica. Así, el 7 de octubre permitió ver de manera clara quién está con el pueblo palestino y quién está con el ente ocupante.
Este momento histórico también requiere que vayamos al mundo para explicar detalladamente nuestros derechos. El ocupante debe ser señalado como lo que es: un criminal de guerra que comete genocidio, entre otros crímenes. En las manifestaciones recientes, hemos visto surgir nuevos eslóganes que antes no se alzaban. En las guerras pasadas, se solían escuchar consignas como “¡Detengan la guerra!”. Sin embargo, ahora se escuchan gritos como “¡Detengan el genocidio!” y “¡Detengan el racismo y el apartheid!”, lo que muestra un cambio en la percepción global sobre el conflicto.
Esto marca un llamado claro a enfrentar a Estados Unidos, al movimiento sionista y a los regímenes árabes reaccionarios, todos agrupados en un mismo campo. Frente a esto, cualquier persona libre debe elegir: estar del lado del agresor o del lado del pueblo resistente.
El pueblo palestino ha demostrado su determinación de resistir, y hemos visto una creciente solidaridad mundial con su causa. Este proceso está impulsando la expansión de nuevas formas de lucha, como el boicot (BDS), que, aunque ya existía antes del 7 de octubre, ha ganado aún más fuerza en todo el mundo. Este boicot es una herramienta que ya ha sido probada con éxito en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, y hoy se está utilizando como una arma clave en la lucha por la liberación de Palestina.
Hablemos sobre la postura internacional. Sabemos que Sudáfrica presentó una demanda contra Netanyahu, acusándolo de ser un criminal de guerra, lo cual consideramos un paso importante, ya que nadie se había atrevido a llamar a Netanyahu por su verdadero nombre. ¿Qué opinas sobre la importancia de esta demanda? ¿Y cuál crees que es su futuro?
Desde el 7 de octubre, el trato que ha recibido el pueblo palestino de parte del mundo y las instituciones internacionales ha sido notablemente falto de acción. Desde 1948, Palestina no ha sido reconocida como un caso legítimo de un pueblo, pese a las resoluciones en las Naciones Unidas a favor de los derechos palestinos. La resolución 194, por ejemplo, estipula el retorno de los refugiados a las casas de donde fueron expulsados por la fuerza, algo que no ha sido atendido por las instituciones de la ONU. El Consejo de Seguridad, a lo largo de 75 años de ocupación, ha fallado en hacer cumplir sus propias resoluciones a favor del pueblo palestino.
Aunque se describe la ocupación como una agresión a otro pueblo y territorio, no se ha hecho nada concreto para detenerla. Esto ha evidenciado la caída moral del sistema internacional, que solo ha abordado la cuestión palestina como un problema, sin darle la definición correcta. Existe una doble moral en Occidente, que se jacta de defender valores como la democracia, la libertad de expresión, los derechos de la mujer y del niño, e incluso los derechos de la comunidad LGTB, pero sabemos que estos valores no existen para nuestra región.
La causa palestina se distingue por su justicia y su fundamento ético. Esto quedó reflejado en la forma en que la resistencia palestina, bajo el liderazgo de Hamás, trató a los soldados israelíes que mantenía bajo su custodia. La batalla actual es entre un pueblo y un ocupante apoyado por sus colaboradores. En esta etapa, se evidencian cambios sobre el terreno: ya no es solo Estados Unidos quien controla el mundo; han surgido nuevos polos de poder, y este mundo no puede permanecer bajo un dominio unipolar.
Actualmente, existen cuatro polos en el escenario global. ¿Qué representa BRICS? Aunque se trata de una alianza económica, también constituye una forma de contrapeso frente a la OTAN, no mediante armas ni con más bases militares, sino a través de la economía.
En este grupo están presentes China, Rusia, India y, hasta cierto punto, Brasil. Son países emergentes, distintos a las grandes potencias tradicionales como Estados Unidos, Rusia, Francia o China. Ante este contexto, se observa un colapso moral en relación con el pueblo palestino. Prueba de ello es que, hace dos meses, el fiscal de la Corte Penal Internacional pretendía emitir una orden de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant.
Sin embargo, una delegación del Congreso estadounidense se reunió con él para advertirle que no podía hacerlo. El asunto se cerró y la decisión fue pospuesta. ¿La razón? Fue presionado. Situaciones similares se observan también en la Corte Internacional de Justicia. ¿Cómo es posible que, hasta ahora, no hayan reconocido ninguna evidencia del genocidio? Todas las pruebas han sido presentadas en la demanda interpuesta por Sudáfrica. Cuando Sudáfrica habla de genocidio, se refiere a un crimen de guerra. Nicaragua, por su parte, presentó una demanda contra Alemania por el suministro de armamento a Israel y respaldó la iniciativa sudafricana. Ningún país árabe hizo lo mismo.
Cabe destacar que algunos países árabes han firmado y son miembros del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. ¿Dónde está la justicia cuando hay niños que mueren de hambre? ¿Qué clase de corte aún no ha examinado los videos? Pareciera que necesitan diez años para verlos y concluir que se trata de un genocidio. Se argumenta que la palabra “genocidio” es demasiado grave y que debe probarse la intención deliberada, que Israel actuó con premeditación. ¿Esperan acaso que Israel lo declare abiertamente? ¿Debaten en la corte si hubo intención o si el genocidio ocurrió por accidente?
Por supuesto que fue premeditado: el genocidio del pueblo palestino se llevó a cabo con intención. Por ello, incluso estas cortes están siendo presionadas para evitar que lleguen a una conclusión definitiva.
Y, sinceramente, creo que no llegarán a tal decisión. No tengo confianza en estas instituciones. En absoluto. No hay justicia. Dicen preocuparse por nosotros, por la destrucción masiva, por nuestros hijos… pero todo eso es mentira. Una gran mentira. Tal parece que habría que enviarles tranquilizantes para que puedan dormir. ¿Qué clase de lógica es esa?
Lo ven todo: lo ven desde el espacio y nosotros lo vemos desde la tierra. Ven la sangre que sigue derramándose. Pero solo hablan de los rehenes. Es la primera vez en la historia que esta entidad pone el foco en los rehenes. Y ahora, los rehenes están entre el pueblo palestino.
Creo que en algún momento de 2006 hubo tres rehenes del Hezbolá. Pero todos conocemos el caso de Gilad Shalit.
Hezbolá levantó entonces el lema: “No dejaremos a nuestros prisioneros”. En todas las negociaciones que se llevaron a cabo, la parte israelí se negó a liberar a Samir Kuntar, a Yahya Skaf y a otros detenidos. En respuesta, realizaron una operación, capturaron a soldados israelíes y posteriormente los intercambiaron.
Hoy, Israel ya no está dispuesto a aceptar acuerdos que impliquen la liberación de prisioneros. Actualmente tiene un gobierno de extrema derecha, aunque en realidad todos los gobiernos anteriores también fueron extremistas: son gobiernos de ocupación.
Todos ellos han tratado al pueblo palestino como si fuera un pueblo que merece ser asesinado, encarcelado, torturado. Se les impusieron barreras para restringir su movilidad, se les negó el acceso al agua. Todo esto se ha hecho contra el pueblo palestino y, sin embargo, parece que a nadie le importó.
Hoy Israel se ha revelado como una carga para toda la comunidad internacional, no solo para el pueblo palestino. Lo vemos incluso en el comportamiento de sus ciudadanos en Europa.
Hagamos una comparación: en la guerra de Ucrania no vimos manifestaciones masivas de apoyo. Hubo algunas, aquí y allá. Pero ¿cómo trató Occidente a los refugiados ucranianos? No les ofrecieron tiendas de campaña; los alojaron directamente en hoteles.
Europa, por ejemplo, se presenta como defensora de la democracia y de los derechos humanos. Sin embargo, vimos claramente cómo trataron a los ucranianos… y cómo históricamente nos han tratado a nosotros.
Ahora quieren resolver el asunto de Ucrania. Deben hacerlo. El hijo de Donald Trump incluso le dijo a Zelenski: “Tu presupuesto disminuirá cuando mi padre llegue a la presidencia”. Es decir, ya no recibirán más armamento.
También hay un movimiento creciente en las calles de Estados Unidos en torno al apoyo económico y militar a Ucrania. Se habla de que la dirigencia ucraniana roba fondos y vende armas estadounidenses. La gente se pregunta por la efectividad de la intervención de EE.UU en esta guerra entre Rusia y Ucrania, y por qué deben pagar impuestos para financiarla.
En cuanto a Palestina, también surge la misma interrogante: ¿por qué se deben pagar impuestos a un Estado que está cometiendo un genocidio contra otro pueblo? Ahora estamos viviendo una fase de gestación, que dará lugar a muchos eventos más adelante, cuando terminen los combates, y no creo que terminen pronto.
¿Crees que esta guerra durará mucho tiempo?
Se convertirá en una guerra de desgaste. Ya ha durado casi un año. Pero no hablo de años, hablo de generaciones. Algunos análisis políticos afirman que esta guerra se prolongará entre tres y cinco años; otros dicen que durará solo unos meses, porque lo que estamos presenciando es el principio del fin de Israel. Pero, ¿es posible destruir a Israel y al ente sionista en cuestión de años?
Incluso el simple anuncio de un alto el fuego sería interpretado como un reconocimiento de la derrota israelí. Eso es evidente. Para nosotros, como pueblo y como resistencia, solo existe una opción: la victoria. Elegir otro camino implicaría la rendición, y no estamos dispuestos a rendirnos.
Nadie, ninguna entidad ni partido, tiene el derecho de desviar esta lucha hacia un acuerdo similar al de Oslo, o incluso a uno menor. Eso sería una rendición disfrazada.
¿Por qué Netanyahu teme tanto al alto el fuego? ¿Acaso no sabe lo que está haciendo? Claro que lo sabe. Está bajo presión, pero al mismo tiempo continúa con el armamento y con la matanza. Joe Biden le dijo: “Tienes 30 días para terminar la misión”.
Estados Unidos es quien dirige esta guerra. Israel no actúa solo. Washington la dirige, la financia y la abastece con todo tipo de armamento moderno. ¿Por qué deberían detener el fuego? Nadie los sanciona. Cualquiera que critique a Israel es tildado de antisemita bajo las leyes del mundo occidental.
Criticar a Israel está prohibido dentro del marco conceptual de Occidente. ¿Deberíamos adoptar ese concepto? ¿O deberíamos seguir lo que realmente quieren los pueblos? Ahí entra nuestro papel: comunicarnos con los pueblos del mundo sobre un tema que trasciende nuestras fronteras y que concierne a todas las naciones libres del planeta. Mientras tanto, escuchamos a los líderes árabes seguir insistiendo en la solución de dos Estados y en la Iniciativa Árabe. ¿Qué significa eso cuando hay bombas cayendo, asesinatos y muertes constantes…? Perdón…
Hablemos del papel de la mujer. Como sabemos, la mujer palestina ha tenido un rol fundamental en la resistencia armada, en la lucha activa y en todas las formas de resistencia. También vale la pena destacar un detalle simbólico: el nombre “Palestina” es femenino. Puede ser usado para nombrar a una mujer, pero no es habitual —ni apropiado culturalmente— emplearlo para un hombre.
Aunque generalmente no vemos a mujeres en los videos relacionados con la resistencia armada, sabemos que su participación es significativa y crucial. ¿Podrías contarnos más sobre el papel que desempeña la mujer en la causa palestina?
Cualquier pueblo que sufra persecución está compuesto por mujeres y hombres. Pero las mujeres sienten la opresión de una forma más profunda, porque son ellas quienes dan vida. Yo doy vida, tú das vida, ella da vida. [señalando a compañeras mujeres].
La mujer es más sensible a la opresión, no por su biología, sino por su forma de pensar. Su conciencia ante la opresión es muy elevada, por lo tanto, como parte de su pueblo, naturalmente se enfrenta a esta opresión, sea del tipo que sea. Y la forma más cruel de opresión es la ocupación: te priva de tu hogar, te expulsa y pone a otro en tu lugar, entre muchas otras cosas.
La lucha de la mujer palestina, como la de cualquier mujer oprimida, es doblemente compleja. ¿Por qué? Porque, como mencioné, ella da vida, y eso la impulsa a proteger esa vida, a defenderla como si defendiera a su propio hijo. Esto lo hemos visto a lo largo de toda nuestra historia.
Para entenderlo mejor, hay que distinguir entre las etapas históricas. En 1921, bajo el mandato británico, la mujer palestina comenzó a organizarse. Esto le permitió enfrentar el tema de los inmigrantes sionistas, organizando protestas y huelgas para frenar la inmigración a Palestina.
En 1935-1936, cuando estalló la revolución armada, la mujer pasó de este trabajo social a una nueva etapa. Participó activamente, trasladando armas, y donó el oro con el que se adornaba para apoyar la lucha armada. Lo entregó a sus esposos, hermanos o padres para comprar armas. Ese fue un papel clave.
La mujer palestina ha demostrado su compromiso con el movimiento nacional. La hemos visto despedir a su hijo mártir con orgullo, lo celebra, y eso sorprende al enemigo. Es un acto de desafío frente a la pérdida, y lo dice claramente: “Por Palestina”.
La hemos visto portando armas, en cárceles de la ocupación, martirizadas igual que los hombres. Y si empezáramos a nombrarlas, no terminaríamos nunca. Pero podemos recordar a la primera mártir de la revolución moderna, Shadia Abu Ghazaleh, quien murió por una bomba enviada a su casa.
No podemos ignorar estas etapas. En la intifada de 1987, la mujer tuvo una presencia poderosa en las calles. Estaban al frente, protegiendo a sus hijos, esposos, hermanos, y muchas fueron asesinadas. Esa intifada fue una revolución no armada.
En todas las etapas de la lucha del pueblo palestino, dentro y fuera del territorio, la mujer siempre ha estado presente. Por ejemplo, en el Día de la Tierra, el 30 de marzo de 1967, una mujer llamada Khadija Shawneh fue martirizada mientras se manifestaba. Sin embargo, estos eventos protagonizados por mujeres no han sido documentados ni reconocidos como se debería. Esa es una responsabilidad que debemos asumir como mujeres: documentar nuestra historia.
Hoy circulan libros sobre el papel de la mujer palestina. Durante la Nakba de 1948, la mujer fue clave para proteger a la familia. No solo no nos quedamos en las tiendas de campaña, era la mujer quien protegía a la familia de la dispersión y la pérdida.
Cuando el hombre iba al frente de batalla, era asesinado o encarcelado, y la mujer se quedaba para proteger a sus hijos, para proteger la vida misma. Por lo tanto, en esta protección, ella jugaba un papel político. Por ejemplo, antes de los años treinta, las mujeres vendían su oro para ayudar a comprar armas, pero al mismo tiempo, algunas mujeres portaron armas en esa etapa, y son las mismas mujeres que se quedaron en las tiendas de campaña para proteger a sus hijos.
En el exilio, también fueron ellas quienes lideraron manifestaciones durante la intifada. Enfrentaron al ocupante con el pecho descubierto. Y hoy, cuando sus hijos son asesinados en medio de este exterminio continuo, vemos cómo gritan al mundo: “¿Dónde están los árabes? ¿Dónde están los musulmanes?”. Pero al final, ella dice “por Palestina”. Lo dice y luego añade “estamos con la resistencia”, esto es algo que solemos escuchar de ellas.
El papel de la mujer también tiene un impacto mediático, incluso en las condiciones más difíciles. Aun así, dice: “Estamos cansadas, por favor, detengan esta masacre”. Porque es madre, da vida, y por eso se opone al exterminio. Sus hijos, su esposo, su padre son asesinados… y ella misma muere por los bombardeos indiscriminados.
Esta cultura de resistencia que lleva la mujer también la lleva el pueblo palestino. La mujer, como decisión propia, sostiene esa resistencia. Nadie puede saber todo lo que soporta. La pérdida de sus hijos no es algo fácil, ni la pérdida de su casa, pero sigue firme: ¿Por qué sigue resistiendo dentro de Gaza? ¿Cuántas veces hemos escuchado a mujeres decir: “Me quedaré en esta tierra. Nací aquí y aquí moriré”?
En el marco organizativo, la mujer se unió a partidos políticos y facciones, pero no se le reconoció su derecho a participar en la toma de decisiones como al hombre. Esto tomó tiempo, ya que predominaban dos corrientes principales en el ámbito palestino: una progresista y otra religiosa. Ahora hay una tercera, la liberal, lo que genera una mezcla en la sociedad.
Sin embargo, esta mezcla se fusiona en la resistencia. Es algo natural cuando un pueblo enfrenta al ocupante y a sus aliados. Se une. Y en ese contexto, el papel de la mujer no es solo el de una madre afligida. Ella no es solo madre. Es una persona que ha sentido la opresión, que intenta proteger y ayudar. La vemos en hospitales, en servicios públicos, tratando de cubrir las necesidades, y aún hoy sigue firme. Asegura que no dejará su tierra.
Vemos que los partidos políticos en Palestina siempre son liderados por hombres, y sabemos que el “Frente Popular para la Liberación de Palestina” es un partido que apoya los derechos de la mujer. Como mujer que representa al partido y que conoce sus entrañas, cuéntanos sobre el papel de la mujer dentro del “Frente Popular para la Liberación de Palestina”.
Hemos pasado por varias etapas. Desde el inicio de la revolución armada después de 1967, el Frente Popular adoptó el lema “la mujer y el hombre juntos en la lucha por la liberación”, y comenzamos a implementar este lema, no solo a nivel de la estructura organizativa, sino también a nivel de la mujer en cualquier lugar en el que se encontrara. Tanto hombres como mujeres llevamos las armas, y por eso, el Frente Popular, en sus inicios, empezó a convertirse en la izquierda palestina de ideología marxista.
Este enfoque lo establecimos en nuestro sistema interno y en todos nuestros documentos, no como una doctrina o una teoría, sino de una manera científica. Utilizamos estas herramientas para analizar los fenómenos y los acontecimientos que ocurrían a nuestro alrededor. En nuestros documentos, como Frente Popular, quedó claro que este tema debía ser elevado. Anteriormente, éramos conocidos como “el Movimiento de Nacionalistas Árabes”, pero decidimos darle un enfoque más científico y práctico. No solo adoptamos el lema, sino que trabajamos para aplicarlo de manera efectiva desde el principio. Sin embargo, la mujer enfrentó grandes desafíos para ocupar un lugar dentro de la estructura organizativa, lo que generó una constante lucha por avanzar.
Nosotras, como mujeres, sufrimos la represión desde el principio. Nuestras compañeras fueron encarceladas por las fuerzas de ocupación inmediatamente después de 1967, lo que demuestra nuestra presencia activa en la resistencia. En lo personal, yo estaba involucrada en la parte militar.
A pesar de ello, no logramos avanzar con rapidez dentro de la organización. Jugamos un papel clave al tratar de traducir el concepto del rol y la posición de la mujer, tanto dentro del partido como de la sociedad, para que pudiera gozar de los mismos derechos y responsabilidades que los hombres. Por eso, en nuestro sistema interno, no existe diferencia entre hombres y mujeres: todos somos iguales y hay criterios claros para este tema.
Cuando llegamos a la elección entre Leila o Khadija, descubrimos que nuestra base partidaria elegía a los hombres para cualquier cargo dentro de la estructura organizativa. Desde el principio, hubo intentos tímidos dentro del Frente Popular, a principios de los años setenta, para que la mujer ocupara una posición igual a la del hombre en el sistema interno del Frente. Sin embargo, esto no se implementó completamente. En ese entonces, había solo un pequeño número de mujeres en el Comité Central, y esto sucedió durante el tercer congreso del Frente. A partir de ahí, las mujeres comenzaron a jugar un papel importante en los debates sobre el rol de la mujer.
Contribuí junto a mis compañeras para que el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, fuera reconocido oficialmente en 1979. Aunque fue tarde, este logro surgió gracias a nuestros esfuerzos dentro de la organización.
Nos enfrentamos a grandes dificultades, ya que la mujer en la sociedad está muy influenciada por muchas costumbres y tradiciones. La llegada de la revolución palestina ayudó a romper algunas de esas costumbres, pero no eliminó por completo las ideas sobre la liberación de la mujer, que llega después de la liberación política y económica. Esto es un legado social profundamente arraigado en nuestra historia, donde el trabajo entre el hombre y la mujer estaba dividido de una manera muy clara.
Este tema tomó tiempo, pero siempre contamos con el apoyo de la dirección en la organización. Por ejemplo, en el Día Internacional de la Mujer, planteamos que la oficina política debía realizar seminarios para todo el partido, y logramos establecer esa medida. Se llevaron a cabo procesos educativos tanto para hombres como para mujeres, con el objetivo de elevar la conciencia colectiva sobre los derechos y el rol de la mujer.
Sin embargo, al aplicar estas ideas, encontramos resistencia con respecto al papel de la mujer, bajo el argumento de que las mujeres podrían arrebatar puestos a otros. Así, durante las elecciones internas de la organización, tanto hombres como mujeres nos postulábamos para los cargos, pero en este proceso, las mujeres solían perder. A pesar de ello, al final logramos que este tema quedara claro dentro de la organización. No debemos olvidar que, como Frente Popular, estábamos luchando en varios frentes, tanto en Jordania como en otros lugares, en el ámbito externo.
En el ámbito interno, la situación era aún más difícil, especialmente cuando se trataba de romper las tradiciones. En el ámbito externo, hubo un proceso claro de clasificación. ¿Pueden imaginar que no aceptaban que una mujer liderara patrullas de vigilancia, a pesar de que tanto hombres como mujeres portaban armas en el campo? Estas fueron barreras impuestas por ideas antiguas y obsoletas.
La intifada rompió profundamente estas tradiciones, y ya no se le preguntaba al hombre dónde había ido su esposa, porque todos se movían libremente por las calles. Sin embargo, después de cualquier derrota, la primera persona a la que se le preguntaba era la mujer.
En algunos lugares se puede leer que comenzaste la lucha armada cuando tenías 15 años, ¿es cierto?
No, a los 15 años comencé a pedir ser parte del Movimiento de los Nacionalistas Árabes, influenciada por mis hermanos mayores, quienes formaban parte del movimiento. Fue entonces cuando empecé a organizarme políticamente, pero no me aceptaron debido a mi corta edad y a que el sistema no lo permitió. Sin embargo, más tarde tomé la decisión de unirme a la revolución y dejar todo lo demás atrás.
Entendemos que enfrentaste dificultades para unirte al partido, tanto a nivel familiar como social.
No, provengo de una familia política que pertenece al Movimiento de los Nacionalistas Árabes, incluyendo a mi madre, quien nos apoyaba. Después de la Revolución de 1952 en Egipto, el impulso nacionalista creció en toda la región, por lo que salíamos a manifestarnos regularmente. Sin embargo, la confrontación provenía de algunos hombres que no querían que sus hijas participaran en las manifestaciones y trataban de frenar ese impulso. Algunos tuvieron éxito, pero otros no, y las mujeres continuaron adoptando su papel en el cambio. Fue algo natural ver cómo se desarrollaba este movimiento.
¿Crees que este rol ha evolucionado?
Sí, aunque en momentos de derrota no. Por ejemplo, después del acuerdo de Oslo, fue una catástrofe. Una vez fui a Palestina y hablé con mujeres sobre la importancia de nuestro papel activo en la sociedad. Una mujer me dijo que, desde el comienzo de esta etapa, tenía cinco hijos en las cárceles de la ocupación y otro más en la tumba. Así veía ella nuestro papel: lejos de la cárcel o la muerte, pero al final, esta mujer también fue arrestada.
Siguiendo con el tema del papel de la mujer, pero desde un ángulo diferente, ¿Qué opinas sobre el papel de la mujer sionista en el ejército israelí? Ella está armada y tiene un rol, se espera que sirva en este ejército, y Occidente la ve como una luchadora. ¿Cómo la ves tú?
Todo ocupante, sea hombre o mujer, no es un luchador. Ambos son iguales en la injusticia hacia el otro, y el otro somos nosotros. Por lo tanto, no miro el género del ocupante. Quien sirve en el ejército, sea hombre o mujer, sabe que es un ocupante, saben esa verdad.
Es por eso que temen a momentos como el del 7 de octubre. Van a servir en este ejército, pero no llegaron de forma natural a esta tierra. Vinieron como inmigrantes, cometieron masacres contra nosotros y ocuparon nuestras casas. Entonces, ¿Cómo debo ver a esta mujer?
Una vez me ocurrió algo. Estábamos en una conferencia de mujeres en Berlín bajo la supervisión de las Naciones Unidas, representando a la Unión de Mujeres Palestinas. Habíamos decidido no hablar con el grupo israelí de mujeres, incluso si eran palestinas de los territorios ocupados. No queríamos entrar en ninguna discusión, ni con la delegación israelí ni con nadie más. Esa fue nuestra decisión previa.
Mientras entraba al salón, me encontré con un escritor soviético orientalista que estaba acompañado por una mujer. Se acercó a mí, y, después de saludar a ambos, nos presentó. Aunque ya conocía su nombre, nunca la había conocido en persona. Se trataba de Filetsa Langar, una abogada israelí. No había visto su foto, pero sabía de ella, ya que defendía a las mujeres palestinas detenidas. Fue perseguida por su activismo y, de hecho, sufrió un intento de asesinato junto a su esposo.
Al saludarla, ella me dijo, con ese acento árabe tan extraño: “¿Sabes, Leila? Todas estas mujeres reunidas aquí desearían ser como tú”.
Intrigada por su comentario, pregunté sobre su origen. El escritor soviético, al escuchar mi pregunta, me respondió sorprendido: “¿No la conocías?” Yo le respondí que no, y él me reveló que era Filetsa Langar. Tras estrecharla la mano, me limpié las manos, consciente de su historial, y seguí mi camino. Un rato después, el escritor me abordó nuevamente, preguntándome por qué había actuado de esa forma. Le expliqué que no quería hablar con quienes ocupan mi casa.
¿No hablaste con nadie allí?
A lo largo del evento, los israelíes intentaron que hablara en sus medios, pero me negué rotundamente. Había mujeres palestinas trabajando en la televisión israelí que me llamaban, ofreciéndome hablar en vivo sobre lo que quisiera, asegurándome que no cambiarían una sola palabra de lo que dijera. Les respondí que si no había otros canales disponibles para hablar, preferiría hacerlo sola en la calle.
Les dije claramente: “No hablo con ellos, y si ustedes los aceptan, yo no los acepto. No vuelvan a contactarme. No es apropiado hablar sobre Palestina con ellos. Lo haré cuando se vayan de nuestras casas. Hasta entonces, nuestro lugar de encuentro es el campo de batalla. No tengo más que decir, no hay otras opciones.”
¿Crees que el rol de las mujeres es importante en la causa palestina? Por supuesto, en todos los aspectos. ¿Alguna mujer palestina actual te ha llamado la atención? ¿Puedes hablarnos sobre alguna de ellas?
Lo que más me impacta son las mujeres detenidas, porque lo que experimentan en las cárceles es mucho peor que lo que sufre cualquier otra persona. Son sometidas a torturas espantosas con el objetivo de quebrarlas, pensando que con ello pueden destruir la idea por la que luchan. Conozco a madres de prisioneros y mártires, y siento que nosotras, como mujeres, no hemos obtenido nuestro derecho completo en esta lucha, salvo si llegamos a ser mártires.
Para ser justa, dentro del Frente Popular, las mujeres hemos alcanzado los niveles más altos, participando activamente en los niveles organizativos más importantes, como el Comité Central y la Oficina Política. Incluso en el Frente Democrático, aquellos que se separaron del Frente Popular, las mujeres lograron ocupar cargos similares. Esto es una señal clara de la evolución del partido.
No solo los hombres fueron nominados a cargos dentro del Frente Popular, sino que las mujeres también formamos parte de esa estructura. Esto no fue fruto solo de la lucha intelectual, sino que también jugamos un papel clave en la concientización, tanto dentro de la sociedad como en el mismo Frente.
Nosotras trabajamos incansablemente y nos encontramos en niveles intermedios de responsabilidad. Pero, ¿por qué no ascendemos a niveles más altos? ¿Es que los hombres entienden más que nosotras? La experiencia, después de todo, pule a las personas. La dirección siempre estuvo con nosotras en todas las propuestas que presentamos, lo que nos da satisfacción. Es necesario que esto se siga desarrollando.
¿Qué opinas sobre la mujer árabe?
La mujer árabe está triste, me duele verla de esa manera, pero no olvidemos que las mujeres en Argelia desempeñaron un papel fundamental en su lucha. En cuanto a las mujeres vietnamitas, una vez nos encontramos con ellas y queríamos que ocuparan puestos en la estructura de la Unión Internacional de Mujeres Democráticas. Ellas se negaron, explicando que no podían asumir esos roles porque tenían tareas enormes y pesadas tras la liberación.
Ahora hago una comparación: en Vietnam sufrieron un genocidio con armas pesadas, pero no pudieron exterminar a todo el pueblo. Y con nosotros, tampoco podrán exterminar a un millón o dos millones de personas en Gaza. Estamos en contra del genocidio.
Yo realicé operaciones militares. ¿Por qué lo hice? Para liberar a los prisioneros, pero, ante todo, para liberar a las mujeres. Me dijeron que mis compañeras estaban en las cárceles y que debía contribuir a liberarlas. Eso me impulsó a realizar la operación, y mi conciencia estaba tranquila al hacerlo. Al liberar a mis compañeros y compañeras en las cárceles, sentí que estábamos construyendo un futuro más justo.
Aquí podemos leer y comprender la historia de las mujeres en el mundo, y debemos estudiarla. No es solo nuestra historia; descubrimos que hay mujeres a lo largo de la historia que jugaron grandes roles en sus revoluciones y en la defensa de sus tierras.
Ayer fuimos a las tumbas de George Habash y Wadad Qamari. Sabemos que Wadad fue una militante que fue arrestada en Siria e intentó liberar a Al-Hakeem (George Habash), aunque no tenemos toda la información sobre su historia. Ella mantenía su trabajo en secreto, pero se convirtió en un símbolo. ¿Puedes hablarnos más de Wadad?
Después del arresto de la dirección del Frente Popular tras la guerra de 1967, la dirección fue entregada a Wadad, quien jugó un papel clave en el trabajo militar. Durante este tiempo, sus hermanos fueron arrestados. Ella encomendó tareas militares a otras compañeras, como Rasmiya Ouda, Aisha Ouda y muchas más. Fueron de las primeras mujeres en ser encarceladas con sentencias de cadena perpetua. Aunque Wadad era responsable de ellas, nunca habló públicamente sobre este tema.
Cuando vio a su familia sometida a tantos arrestos, decidió huir del país en secreto. Nadie sabía a dónde se había ido. Cuando vinieron a preguntar por ella, la familia respondía que no sabían nada de su paradero. Wadad entregó sus tareas a sus compañeros y se marchó porque estaba en peligro.
Wadad trabajó en muchos campos, pero se mantenía alejada de los medios de comunicación, ya que tenía la esperanza de regresar algún día a Jerusalén para ver a su familia. Aunque era poco habladora, nuestra relación, debido al trabajo que compartíamos, consistió en muchas conversaciones sobre diversos temas.
Rechazaba aparecer en los medios de comunicación, y al principio yo también me oponía por miedo.
Los medios son como un arma de doble filo: o están contigo o en tu contra. La mayoría de los medios están en nuestra contra. Miran a la mujer cubierta y piensan que es el hombre o la religión quienes la obligan a hacerlo.
¿Qué es más difícil para la mujer: el hiyab del cuerpo o el hiyab del pensamiento? En mi opinión, el hiyab del pensamiento es mucho más difícil. Se preguntan cómo puede la izquierda palestina colaborar con los islamistas. Pero en la fase de liberación, no discutimos temas ideológicos. En el campo, la palabra la tiene la pistola, y tanto ellos como nosotros conocemos bien la línea militar.
Hay mucho camino por recorrer antes de llegar a hablar sobre ideologías. Nosotras expresamos nuestro pensamiento a través de las posiciones que tomamos, y ellos también tienen derecho a hacerlo. El derecho es para todos, y este espacio es para todo el pueblo palestino y para los libres del mundo. Por lo tanto, el problema no está en cubrir a la mujer con el hiyab religioso, sino en el hiyab ideológico, que es mucho más peligroso.
Todas las mujeres del mundo, cuando hablan sobre la causa palestina, la describen como una lucha en contra de la opresión femenina, hasta el punto de considerarla una causa feminista, humana. ¿Es correcto vincular la causa palestina de esta manera?
No, como dije antes, tanto mujeres como hombres están juntos en la lucha por la liberación. No le damos otros nombres ni etiquetas, ya sea que estemos cubiertas o no. Simplemente luchamos por ejercer nuestros derechos sin esas etiquetas impuestas.
La sorpresa para muchos desde principios de los setentas fue cómo una mujer podía hacer estas cosas. Sobre mí, cómo hice esto o aquello. Pero también hubo hombres que hicieron lo mismo. ¿Cuál es la diferencia?
La mentalidad occidental no aceptó la nueva imagen de la mujer, no la quieren. Prefieren que las mujeres se enfoquen en su altura, cuerpo, maquillaje y cabello… Incluso dentro de nuestros propios círculos populares, se decía que nos unimos a la revolución para elegir esposos. Imagínate, un vecino me preguntó si había encontrado un novio en la revolución. ¡Eso es absurdo! ¡No me uní a la revolución para encontrar un novio! Estábamos expuestas a la muerte en nuestras misiones, y los medios occidentales se centraban en eso, al igual que algunos medios árabes.
¿Estás en contra de definir la causa palestina como una causa feminista? ¿Crees que los derechos son los mismos para hombres y mujeres?
Sí, lo creo. Pero al mismo tiempo, esta es una causa profundamente humana. Es la historia de un pueblo sometido a la guerra y al asesinato constante. La ocupación mata sin distinción: mata a mujeres y a sus hijos, a hombres y a sus familias por igual.
Eso hace que el enfrentamiento adquiera otra dimensión, más intensa y profunda. Imagina que, en medio de una guerra, la mitad de nuestro pueblo toma la iniciativa y entonces llega Arabia Saudita… ¿y qué envía? Mortajas: unas para hombres y otras para mujeres. ¡Incluso en la muerte hay distinción!
A veces, en los videos, se difuminan los rostros de mujeres asesinadas que no llevaban hiyab. Una mujer muere bombardeada en su casa o en su tienda, y aun así hay quien se preocupa por si llevaba o no el velo. ¿Crees que en medio de eso hay espacio para ideologías o pensamientos impuestos? Yo creo que no. Una vez dije una frase en Gran Bretaña que tuvo un gran impacto. La imprimieron en chaquetas, camisetas y otros objetos. Dije: “Una mujer puede ser combatiente, una freedom fighter, y al mismo tiempo ser mujer, amar y ser amada.”
La pronuncié en inglés, y curiosamente los medios árabes no la publicaron ni le dieron importancia. La mujer tiene derecho a amar, a ser amada, a tener hijos y formar una familia. La revolución no es solo para los solteros. Es para todos: casados o no, hombres o mujeres.
En 1970 pensé que iba a morir durante la operación del avión. Mataron a mi compañero, y yo sentí que estaba viviendo un milagro: intentaron matarme y no lo lograron. A veces me pregunto por qué. Y en esa vida que me fue concedida como un milagro, también quiero amar, casarme, tener hijos, tener nietos.
Soy una mujer, una persona muy natural. ¿Por qué tengo que ser distinta? Lo soy únicamente por el rol que desempeño. Estoy en un partido de combatientes, y eso también forma parte de quién soy. Creo que la mujer palestina ha dado mucho, no solo a la mujer árabe, sino a mujeres de todo el mundo. Nos ven como un símbolo de la lucha de la mujer en cualquier lugar. En esta guerra actual contra Gaza, veo que mis fotos reaparecen. ¿Qué significa eso? Que la resistencia sigue siendo una opción de los pueblos, y que mi experiencia es vista como parte de esa línea de lucha. Esta es una gran responsabilidad para mí.
No lo mencioné antes, pero desde que comenzó esta entrevista me dieron una nueva tarea y una nueva responsabilidad. Ustedes le dieron a su grupo mi nombre: Leila Khaled.
Eso, para mí, representa un compromiso. Me obliga a seguir por este camino, no por otro. Tengo hijos y nietos, y me siento feliz con ellos. Por eso, les doy las gracias. Y no, no era necesario pedirme permiso para usar mi nombre.
Cuando alguien me dice: “tú nos representas”, siento el peso de esa responsabilidad. Y me pregunto: ¿Qué esperan de mí? Lo que puedo decirles es que siempre estaré lista para ayudarles.
Somos seres humanos. Sentimos la injusticia, pero también tenemos una visión clara del futuro.
Yo digo que el futuro nos pertenece. Nos pertenece a nosotros, a nuestros hijos. No creo que pueda volver a Palestina, como les pasa a miles de palestinos que siguen en el exilio. Pero si pude ayudar a abrirles el camino, entonces me sentiré en paz. Ese camino también está abierto para mis nietos, para que puedan conocer y continuar con la causa.
Aprendemos de la historia que la opresión no dura para siempre. Aunque hoy en Palestina sigue habiendo opresión. Es natural, el que sobrevive necesita tratamiento, pero más tarde pensará en la razón que los llevó a esa situación. Después, se preguntarán: ¿Por qué perdí a mi padre? ¿Por qué lloro por mi madre? ¿Por qué la perdí en un bombardeo?
La generación actual no pensará igual que las anteriores. Tendrá nuevas herramientas, un nuevo entendimiento. Hoy, vemos en la televisión a niños que hablan en las calles como si fueran analistas políticos. Vemos adultos en programas de debate, sí, pero ese niño lo resume todo cuando dice, con total espontaneidad: “Esta tierra es nuestra y seguirá siendo nuestra.”
¿Crees que la batalla final es con el concepto de “todo o nada”?
No, no se trata de eso. Esta lucha no es una batalla única ni final. Son batallas largas, que debemos librar con persistencia. Nuestra confrontación no es solo contra Israel. Es contra un bloque entero de enemigos: el sionismo, el imperialismo y sus aliados bajo el liderazgo de Estados Unidos, además de las reacciones árabes. Para nosotros, esto ha estado claro desde el principio.
Existe un pequeño libro titulado La estrategia política y organizativa. Ese texto fue fundamental para nosotras. A partir de él desarrollamos mecanismos y herramientas, pero sin renunciar a la idea esencial: tenemos una tierra y queremos liberarla. Punto. Quien esté de acuerdo con esa premisa, bienvenido. Quien no, que no venga, que se retire.
En Líbano, al principio, no existía trabajo armado. Pero con el tiempo, y gracias a la presencia de la resistencia, se produjo una integración profunda entre los pueblos libanés y palestino, unidos en la defensa de Líbano y de nuestra existencia como movimiento de resistencia. En 1982 fuimos derrotados, a pesar de la heroica resistencia de ese periodo. Pero incluso los niños lo entienden. En ese entonces, yo era madre. Tuve un hijo en 1982 y otro en 1985. Nunca les conté todo lo que ocurrió, pero ellos sabían que su madre trabajaba, y trabajaba por Palestina.
Recuerdo una vez que mi hijo menor me preguntó: “Mamá, ¿Cuánta gente te escucha en tus charlas? ¿Mil? ¿Dos mil? ¿Diez mil? Lo mejor sería disparar. Así todos escuchan el sonido del disparo.” Esa frase me sorprendió. Mi hijo estaba profundamente ligado a la idea de la lucha armada. No quería que viajara tanto. Quería que me quedara con él. Tiempo después, llevé a mi hijo mayor conmigo a Japón, donde fui invitada a dar una charla. Él estaba en secundaria, y como condición para acompañarme, debía hablar sobre la juventud palestina. Se preparó, investigó, escribió su discurso… y fue la primera vez que lo vi hablar inglés con tanta fluidez, interactuando con la gente.
Después, llevé al segundo a Sudáfrica. Quería que entendieran que su madre no se ausentaba por cosas triviales. Que lo que hacía tenía sentido, que era importante. Al final, lo comprendieron. No necesité contárselo, lo vivieron por sí mismos.
Una vez, cuando mi hijo volvía del jardín, las maestras le dijeron: “El es el hijo de Leila Khaled, la que secuestró un avión.”
Ese mismo mediodía, mientras comíamos, me preguntó:
“Mamá, ¿tú robaste un avión?” Le respondí con calma:
“Una madre no roba. Has entendido algo mal.”
Pero insistió: “Dímelo en serio… ¿tú tomaste un avión?” Entonces le dije:
“Espera un poco y te contaré lo que hice.” Y me preguntó con total inocencia:”¿Dónde lo pusiste? Tráelo, vamos a jugar con él.” Así lo entendía en ese momento. Más adelante, cuando crecieron, pude explicarles la historia completa: por qué lo hicimos, cómo y para qué. Todo esto fue en Siria, y ellos crecieron en un entorno en el que la lucha era parte del día a día.
Recuerdo una conferencia de mujeres de la Jihad Popular que se celebró justo frente a nuestra casa. Se alargó hasta la tarde. En un momento, mi otro hijo apareció y dijo: “Ya basta de hablar del sionismo y el imperialismo. Regresa a casa, ya es tarde.”
¿Cuántos años tenía?
Aproximadamente cuatro años.
Todos se rieron. Había estado en el jardín de infancia toda la mañana y, al regresar, no me encontró. Ya que se había retrasado.
Es difícil transmitirles estas ideas a los niños. Son pequeños momentos que ocurrieron y me arrepiento por no haber estado más presente.
Por ejemplo, cuando alguno estaba enfermo, igual lo enviaba a la guardería. Le escribía en su cuaderno las horas en que debía tomar la medicina, qué podía comer y algunas oraciones para que la maestra las leyera.
Cuando crecieron, les di esos cuadernos para que los vieran. Allí anotaba todo lo que hacían.
A veces me pregunto: ¿por qué tenía tanta prisa? ¿Por qué los dejé cuando estaban enfermos? Fue un error. Debí haber estado a su lado en casa. Ahora pienso que ya es demasiado tarde para eso.
¿Hacías actividades políticas y sociales como madre?
Sí. Hubo un tiempo en que logré encontrar un buen equilibrio, pero luego ya no pude. Hay cosas que una madre debe hacer con sus hijos. Ellos no deben sentir que Palestina les quitó a su madre o a su padre.
No deben sentir eso. Tenemos que enseñarles que tienen una patria a la que regresarán, y que por eso trabajamos. Que hay una casa mejor, un jardín, juegos…Todo esto debemos hablarlo con ellos. Al final, crecieron, aprendieron, y aquí están.
Necesitaría pedirte un mensaje para todos los jóvenes que encontramos en nuestras reuniones en universidades, presentándoles la causa palestina.
Mi mensaje para los jóvenes es que aprovechen las experiencias de los demás para construir su presente y su futuro, en beneficio propio y de la generación que vendrá después.
Este mensaje es para todos los que han elegido estar del lado de las causas justas. Es una cuestión profundamente humana, que demuestra la capacidad de una persona para estar con la justicia, donde sea, y contra la injusticia, donde sea.
Che Guevara solía decir: “Donde hay injusticia, hay patria.” Yo comparto esa idea. Y hay una frase que me gusta decirles a los jóvenes: “Vosotros sois los creadores de vuestro futuro, pero ese futuro debe construirse sobre el presente, y vuestro presente es brillante.”
Desde el 7 de octubre, hemos visto a jóvenes, dentro y fuera de las universidades, salir a las calles con consignas de libertad, contra el genocidio, contra la ocupación y contra el racismo. Esas consignas deben traducirse en acción. Tienen la libertad de elegir las herramientas, y la fortuna de vivir en la era de la revolución informativa y tecnológica, que está a su alcance.
Por eso, espero que se unan en torno a ideas comunes, que adopten una ideología progresista y humana. Mantengan la unidad. No se dividan en entidades ni asociaciones.
Unifiquen los esfuerzos para tener éxito y alcanzar los objetivos que se propongan, como un todo.
Les doy un fuerte aplauso a todos ustedes. Porque han hecho mucho en poco tiempo, y han logrado que se escuche la voz de los oprimidos en el mundo: la voz del pueblo palestino.
¿Te gustaría añadir algo? ¿Hay algún tema sobre el que no te hayamos preguntado?
Sí. Quiero decir una frase: “Si la injusticia es el sistema establecido, entonces la revolución es la solución.”
No debemos aceptar la injusticia. El ser humano tiene la capacidad de derrotarla.
Traducción e Interpretación: Mai Al Bayoumi.
Edición: Irene Zugasti.
Da Diario Red



